
Cuando una avutarda kori pone un huevo, los cuidadores lo llevan a una incubadora: los halcones, los mapaches e incluso el padre pueden dañarlo. Por lo general, a la madre se le da un huevo sustituto de yeso para que no le pierda el cariño a su “criatura”.
Pero nada parecido está pasando en el Zoológico Nacional Smithsoniano, en Washington, D. C., dónde se maneja alta tecnología. El huevo que ven en la fotografía quiere ser implementando como huevo sustituto el cual mide la temperatura y el movimiento. Al observar la manera en que la madre trata los huevos, los expertos esperan mejorar sus métodos de incubación.
Esto es vital, ya que el número de estas aves desciende en su natal África. Las amenazas a las koris incluyen la pérdida del hábitat y la cacería. Pero no hay necesidad de matarlas para obtener sus plumas: ahora los zoológicos regalan las que mudan. De ésta manera esperamos que crezca la población y podamos verlas en todos los zoológicos para así conocer esta espectacular especie. [National Geographic]


Ene 31, 2008 por Luis M Visbal
Ciencia