Las escaleras espirales de los castillos medievales giran al sentido del reloj. Estas las diseñaban en contra del enemigo. Ya que las personas zurdas las creían descendientes del demonio, todos los caballeros debían ser diestros. Por lo tanto, cuando el enemigo entraba por las escaleras no lo podían hacer con facilidad ya que en sus manos derechas sostenían sus espadas.



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